Reseñas

‘Zero Charisma’, un hito en el cine ‘nerd’

zero_01

Ahora que la popularidad de series como The Big Bang Theory ha acercado al gran público las figuras del nerd, el freak y el geek, no sería de extrañar que en los próximos tiempos veamos una nueva oleada de ficciones audiovisuales centradas en estas sub-culturas. En cualquier caso, todo cineasta que quiera profundizar en la psique de los jugadores de rol, más le vale andar sobre aviso: ya se ha rodado la obra cumbre del género y será difícil superar su maestría.

Se trata de Zero Charisma, la opera prima de Katie Grahams y Andrew Matthews, centrada en la caída a los infiernos de un master, Scott (Sam Eidson), cuando su grupo de jugadores empiece a desmoronarse con la llegada de un nuevo participante, Miles (Garrett Graham).

El recién llegado no tardará en ganarse la simpatía de sus compañeros, con sus chistes, su célebre portal de Internet sobre cultura popular, su casa propia y su impresionante novia. Scott empezará entonces a preguntarse cómo alguien con tanto éxito en la vida decide pasarse las horas jugando con su grupo de perdedores, cosa que le empujará a un hilarante enfrentamiento con el nuevo.

zero_03

Rodada al más puro estilo “indie”, esta comedia con tintes dramáticos supone una radiografía excepcionalmente lúcida de la subcultura nerd, siempre desde el cariño pero sin rasgarse las vestiduras a la hora de exponer las miserias de los inadaptados. Cebándose especialmente con el genuino protagonista de la función, Scott, un personaje muy bien construido más allá de los cuatro tópicos superficiales con los que lo describiría un lego en la materia. Grahams y Matthews entienden a la perfección la mentalidad obsesiva de la gente como Scott, y se divierten acercándonos a su mundo interior. Nos enseñan su egoísta relación con su abuela, quien tiene que aguantar a un grupo de frikis pretendiendo ser elfos y hadas en su propia casa; nos cuenta la llegada de la desequilibrada de su madre con un nuevo marido; su fracaso en el trabajo; y hasta un épico encontronazo con un émulo de Gary Gygax mientras éste da una conferencia sobre juegos de rol.

Resultaría difícil empatizar con un personaje como el de Scott, pero el guión de Andrew Matthews y la solvente interpretación de Sam Eidson (que suple sus carencias con mucha entrega y capacidad de autoparodia) logran lo que solo podría conseguir el Kevin Smith más inspirado: que nos interese la absurda odisea de alguien, a priori, tan desagradable.

La dirección de casting es otro de los grandes logros de la cinta. Dudo que existan actores más adecuados (ni mejor caracterizados, dicho sea de paso) para interpretar los papeles de este grupo de nerds ni a quienes les rodean; y aunque los protagonistas de la función son Scott y Miles, las caras del resto del elenco en un único plano general de ellos alrededor de la mesa expresan mucho más que cientos de los minutos huecos de las comedias insulsas con las que Hollywood bombardea los cines.

zero_02

La película funciona perfectamente como comedia, y hasta como drama, pero no contentos con eso, sus autores han decidido incluir una deliciosa crítica social que se ensaña con el “postureo” y el “modernismo gafapasta”, en contraposición al amor genuino por los juegos y la fantasía, independientemente de las corrientes imperantes.

Seguiremos de cerca la carrera de este par de cineastas, a quienes deseamos el mayor de los éxitos con esta película. Aún así, su público potencial sigue siendo reducido y no tenemos demasiadas esperanzas en que pueda gozar de una vida comercial muy saludable; y ni mucho menos dentro de nuestras fronteras. Quizá algún milagro nos la traiga directamente en DVD, con algún título ridículo como Pringados y mazmorras o Rolea como puedas, pero por ahora, la única manera de disfrutarla es a través de… otros medios.

Pulsa aquí para ver el TRÁILER

Categorías: Cine y TV, Reseñas | Deja un comentario

‘Bienvenidos al fin del mundo’, desmadre a la inglesa

The-Worlds-End2

Muchos sois los que habéis participado en nuestro sorteo de Halloween destacando un título clave entre vuestras películas de zombis favoritas: ‘Zombies Party’ (‘Shaun of the Dead’, Edgar Wright, 2004). No podía estar más de acuerdo: aunque se trate de una parodia del género de los muertos vivientes, la película de Edgar Wright se ha convertido por derecho propio en una de las más inspiradas mezclas de humor y gore, rivalizando sin problema –y aunque jueguen en ligas diferentes- con clásicos de culto como ‘Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro’ (‘Braindead’, Peter Jackson, 1992) o ‘Terroríficamente Muertos’ (‘Evil Dead II’, Sam Raimi, 1987), por nombrar un par de exponentes del “fungore” clásico.

Con ‘Zombies Party’, Edgar Wright y Simon Pegg (que además de protagonista es también co-autor del guion) pusieron la primera piedra de lo que acabaría conociéndose como la “trilogía del Cornetto”. Le seguiría ‘Arma Fatal’ (‘Hot Fuzz’, Edgar Wright, 2007), un divertidísimo repaso a las “buddy movies” repleto de acción, caras conocidas y cierta arritmia narrativa. Seis años después y tras flirtear con el blockbuster hollywoodiense en ‘Scott Pilgrim contra el mundo’ (‘Scott Pilgrim vs. The World’, 2009), el realizador inglés nos regala la última de las tres películas del tándem Pegg/Frost: ‘Bienvenidos al fin del mundo’ (‘The World’s End’, Edgar Wright, 2013), posiblemente la más alocada y excesiva de las tres, si bien no tan redonda como la irrepetible ‘Zombies Party’.

The-Worlds-End-21

Gary King (Simon Pegg) es el líder de una banda de adolescentes que a principios de los 90 decidieron emprender “la milla de oro”, un recorrido etílico por una ruta de pubs en Newton Haven, la ciudad natal de los chicos, que culmina en el legendario ‘The World’s End’. Tras una serie de borrosos acontecimientos, peleas de bar, encuentros sexuales y bajas por intoxicación, King y los suyos nunca consiguieron acabar tamaña proeza. Más de veinte años después, Gary King es un tipo sin oficio ni beneficio que vive anclado al pasado esclavo de sus recuerdos de juventud. Con afán de cerrar el círculo (o quizá porque simplemente quiere pegarse una noche de fiesta), decide reunir a la pandilla: Andy (Nick Frost), Steven (Paddy Considine), Oliver (Martin Freeman) y Peter (Eddie Marsan). Juntos reemprenderán la maratoniana juerga y se enfrentarán a la extinción de la raza humana cuando una amenaza robótica se interponga entre ellos y las cervezas.

‘Bienvenidos al fin del mundo’ es un entretenimiento de primer nivel que aprovecha para hablarnos de temas un poco más profundos, como la dependencia de la tecnología de la comunicación o la crisis de la mediana edad. Si los personajes de ‘Zombies Party’ se encontraban en un momento de sus vidas en el que tenían que tomar decisiones trascendentales, enfrentarse al compromiso y adquirir responsabilidades, ‘Bienvenidos al fin del mundo’ nos muestra las consecuencias de esas decisiones, la melancolía de los sueños rotos y la mentira del futuro prometedor. A su manera, todos los personajes de la película son unos perdedores que se han dejado llevar por la comodidad, incapaces de tomar las riendas de sus vidas, pero que se consuelan con saber que hay alguien aún peor que ellos: Gary King, el eterno y patético adolescente cuarentón incapaz de aceptar que la vida puede ser algo más que drogas y diversión.

Y aunque redunda en sus ideas principales, Wright y Pegg consiguen un discurso emotivo escondido en un guión repleto de diálogos hilarantes, situaciones desmadradas y luchas contra robots que parecen sacadas de la anterior película del director. Pero el gran acierto es que, aún si le quitásemos el componente de ciencia ficción a la película, los personajes darían para un film igualmente valioso. Pegg y Frost aciertan intercambiándose los roles: el primero siempre había sido la parte responsable y concienzuda, mientras que Nick Frost interpretaba al secundario perezoso y juerguista en anteriores películas de la pareja. Con los papeles cambiados ambos han ganado enteros: el Gary King de Simon Pegg es un tipo incapaz de mantener la boca cerrada, siempre desfasado y entrañable a su manera; mientras que su amigo Andy, serio, abstemio y con un fuerte auto-control, guarda una bestia interior que no tardará en emerger cuando la situación se vaya de madre.

The-Worlds-End

La dirección de Wright no decepcionará a los que estábamos acostumbrados a las maravillas que hace con la cámara, a las peleas coreografiadas y al frenético montaje marca de la casa. El realizador inglés ha desarrollado ciertos tics característicos que explota a lo largo del metraje y que dotan a la acción de un dinamismo difícil de conseguir, ya sean secuencias de luchas (parece haber aprendido nuevos trucos de su experiencia híper-efectista con ‘Scott Pilgrim’), diálogos enfatizados o humor slapstick. Wright tiene el movimiento de cámara adecuado para cada situación y ha sabido construirse cierta personalidad cinematográfica en base a ello. Del mismo modo, el presupuesto algo más holgado le ha permitido la inclusión de multitud de efectos especiales difíciles de ver en comedias del estilo, y Wright no desaprovecha la ocasión para hacerlos lucir tanto como puede,  evitando astutamente que la cinta se desequilibre en pro de la acción. Las escenas de lucha están dosificadas para que nunca se pierda de vista lo más importante: la historia de Gary King y su relación fraternal con la pandilla de cuarentones.

Si tuviésemos que buscarle algún fallo a esta producción (que sin duda estará entre las mejores películas de género del año), podríamos evidenciar algo que siempre ha afectado a las películas de este director, y es un exceso de metraje, sobre todo en el último acto. Es algo que ya pasaba en ‘Zombies Party’ y que se acentuaba en ‘Arma Fatal’ y ‘Scott Pilgrim’. ‘Bienvenidos al fin del mundo’ también adolece de este defecto, y un poco de síntesis en el tramo final hubiese beneficiado al conjunto.

Por lo demás, sólo podemos lamentar que este tipo de propuestas que combinan con tanto ingenio el humor y el fantástico, sin necesidad de doblegarse ante corrientes comerciales ni modas puntuales porque sí, sean tan minoritarias. ‘Bienvenidos al fin del mundo’ es una peculiar forma de hacer cine de autor, cine independiente que demuestra no estar reñido con los efectos especiales ni con el espectáculo palomitero. Es valiente e incorrecta, porque al fin y al cabo nos relata una borrachera épica en clave de ciencia ficción; pero nunca es aburrida.

1683652-inline-i-1-the-worlds-end-breakdown

La película se estrenará en cines de toda España el próximo 15 de noviembre. Nosotros la pudimos ver en el Festival de Sitges 2013, donde fue uno de los platos de mejor gusto del primer fin de semana del certamen.

Víctor Martínez

Categorías: Cine y TV, Reseñas | Etiquetas: , , , , , , , | Deja un comentario

Card Hunter, un juego de mesa en tu navegador

cardhunter_noti1

Hoy voy a haceros una recomendación que me vais a agradecer: Card Hunter. Tras un nombre tan poco inspirado se encuentra uno de los hallazgos más divertidos de cuantos nos ofrece el nauseabundo universo de los juegos “freemium” de PC. Y que conste que no tengo nada en contra de los juegos supuestamente gratuitos que luego piden dinero para hacer cualquier cosa mínimamente divertida; es sólo que no me acerco a menos de cien metros de ellos por miedo a que me aburran a distancia.

No es el caso del videojuego de Blue Manchu, título que podéis descubrir de inmediato en www.cardhunter.com, un juego de estrategia “mazmorrera” con cartas de acción, que se ejecuta en nuestro navegador sin necesidad de instalar nada y con un envoltorio de lo más atractivo. Card Hunter nos propone simular una partida a un juego de mesa, pero opta por hacerlo con todas las consecuencias: un tablero modular en el centro; bebidas, dados, patatas y lápices a los lados; un Master que nos narra las aventuras y controla a los enemigos (y que eventualmente se carga la atmósfera para hacer chascarrillos propios de un grupo de nerds), y las fichas de personaje hechas de cartón y colocadas en peanas de plástico. Vamos, que se han tomado de forma muy literal lo de hacer un videojuego de tablero.

El resultado es un pasatiempos con el que, si te descuidas, puedes acabar perdiendo horas y horas. Su sistema de juego se basa en cartas. Cada personaje obtiene un nuevo set de éstas cuando se equipa con nuevas armas, armaduras y objetos, cosa que nos permitirá hacer acciones cada vez más poderosas y enfrentarnos, en consecuencia, a enemigos progresivamente más temibles.

cardhunter_noti2

La aventura en sí se desarrolla en escenarios que emulan tableros modulares; peligrosas mazmorras, a su vez, que componen un gran número de misiones disponibles. El juego progresa como cualquier RPG que se precie: subimos de nivel, compramos objetos más poderosos, ganamos habilidades más eficaces y damos matarile a monstruos más chungos; hasta que nos pasamos el juego o nos cansamos de él, lo primero que llegue.

Pero su estética divertida, la simpática parodia que hace de los juegos de mesa y de sus jugadores (tal y como hacía de los juegos de rol el no menos recomendable Knights of Pen and Paper), lo adictivo de su mecánica y el sabor inconfundible a partida de Hero Quest, nos ha encandilado.

La única pega es que sus autores tienen que comer, y como en todos estos juegos, intentarán que te rasques un poco los bolsillos a cambio de armas y poderes adicionales. La buena noticia es que no hacen falta en absoluto, porque Card Hunter se disfruta de cabo a rabo sin necesidad de gastar un euro.

cardhunter_noti3

Categorías: Reseñas, Videojuegos | Etiquetas: | Deja un comentario

‘Las leyendas de Andor’, videojuego de tablero

400743_645591052122043_953532748_n

Los juegos de mesa son un hobby en alza. Los expertos del sector están convencidos de que ha sido la crisis económica la que ha propiciado este triunfo; aunque cualquiera con un mínimo de formación científica dirá que no hay que confundir correlación con causalidad, atribuir un efecto solo porque coincida temporalmente con una supuesta causa es un error de novato.

Pero no estamos en clase de ciencias, ni tampoco nos importa demasiado por qué, de golpe, la gente ha empezado a aficionarse a multitud de juegos de mesa, desde Catán hasta Arkham Horror, cuando históricamente en nuestro país no salíamos del Monopoly. ¿Queréis una razón? Ahí va mi favorita (y posiblemente tan equivocada como cualquier otra): los videojuegos han dejado de sorprendernos. Ya no suponen un reto intelectual y buscamos ese desafío en otro tipo de actividades, que además cuentan con la ventaja de realizarse en grupo, con la cantidad de risas y diversión añadida que ello conlleva.

Aunque no a todo el mundo le resulta tan fácil porque, ¿dónde están esos gráficos hiperrealistas? ¿Y los efectos de sonido 7.1? ¿Cómo voy a conseguir amigos para jugar si no es on-line?

Y es que en realidad, los videojuegos y los juegos de mesa no comparten el mismo público al cien por cien. El que quiera la adrenalina de un Call of Duty o lanzar un coche robado contra un grupo de matones del GTA, no tiene porqué encontrar atractiva una partida de Dixit. Sin embargo, es mucho más fácil para los juegos de tablero captar a los amantes de la estrategia, el rol o la aventura. Jugadores con ganas de estimular su imaginación y raciocinio. Un apasionado de las aventuras gráficas de terror puede encontrarle fácilmente el punto a Las Mansiones de la Locura, y sin duda todo amante del inolvidable Baldur’s Gate sabrá valorar propuestas como Lords of Waterdeep o Descent: Viaje a las tinieblas.

Pero si tuviese que apostar por un juego de mesa para convertir en adepto a un jugador de videojuegos, quizá mi opción predilecta sería Las leyendas de Andor, que recientemente ha ganado el premio Spiel des Jahres 2013 como mejor juego del año para jugadores experimentados. Porque Andor no es el juego que jugarías con tus suegros, eso está claro, pero sí el que compartirías con los mismos amigos con los que hablas de tus progresos en World of Warcraft, o con el mismo grupo con el que irás a ver la segunda entrega del Hobbit.

Andor_HP_Art_07_01

Fantasía cooperativa

Las leyendas de Andor es la primera oportunidad como autor del veterano ilustrador Michael Menzel, quien ha sabido mezclar con astucia conceptos de juegos americanos con otros puramente europeos (si alguno de vosotros no sabe la diferencia, en venideras reseñas hablaremos del mal llamado “ameritrash” frente al “eurogame”); pero el gran triunfo de su creación, para mí, es el espíritu de “videojuego de tablero” que Andor trae consigo. Veamos si consigo explicarlo.

Para empezar, Las leyendas de Andor es un juego de fantasía cooperativo. Es decir, que todos los jugadores (de 2 a 4) colaboran entre sí para desafiar al tablero. Como Jumanji, pero sin destrozarte la casa. Esto no es, ni mucho menos, una novedad. Multitud de títulos han utilizado este mecanismo mucho antes, algunos tan populares como El Señor de los Anillos o Arkham Horror, y con ello se elimina la figura del “master”, el jugador supremo que se sabe todas las reglas al dedillo y te dice qué puedes hacer y qué no.

dragon_leyendas_andorDe hecho, Las leyendas de Andor no requiere ni una sola lectura del manual para jugar la primera partida, y he ahí otra de las características que lo hermanan con el mundo del videojuego. Como mejor se disfruta de Andor es sin tener ni idea de cómo jugar e ir descubriéndolo en grupo. Una guía rápida nos dirá cómo debemos preparar el tablero y qué opciones tenemos, y unas piezas de cartón harán las veces de ayuda (para no volverse a utilizar nunca más), explicándonos algunas posibilidades que ofrece la mecánica del juego, como si del tutorial de un videojuego se tratase. De ese modo, cuando hayamos acabado la primera de las cinco leyendas que trae consigo, comprenderemos la mecánica a la perfección. De ahí en adelante, el motor de cartas que hace las veces de narrador nos explicará detalladamente todo lo que necesitamos saber y qué sucesos acontecerán durante la partida, desgranando poco a poco, y a medida que los jugadores avanzan en la trama, las maravillas de un juego que no deja de sorprendernos hasta el final, pero que a la vez es tan sencillo que su manual apenas ocupa un par de páginas.

Las cinco leyendas nos propondrán una serie de objetivos a lo largo y ancho de un enorme tablero de dos caras. Las criaturas de Andor no tardarán en aparecer, y el combate tendrá un peso importante dentro de la partida, pero por encima de todo primará nuestra madera como estrategas, así como nuestra capacidad para gestionar el recurso más importante de todos: el tiempo.

En Andor toda acción conlleva un gasto de tiempo, y cuando éste avanza, inexorable, altera las condiciones del mapa, genera nuevos enemigos, amenaza la seguridad del reino y cambia las tornas de la victoria. Más importante que poder zurrar a los monstruos del escenario es saber con cuáles de ellos acabar y a quiénes dejar vivos.

Pero sí, llegará el inevitable momento del enfrentamiento, y Menzel ha ideado para ello un sistema de combate sencillo, dinámico y eventualmente imprevisible, de manera que la criatura más inofensiva tiene la capacidad de poner en un compromiso al más preparado de los héroes. Estos combates se resuelven de la siguiente manera: el jugador que lleva al héroe lanza sus dados de ataque (cuya cantidad depende de los puntos de voluntad de su personaje), elige el dado con el número más alto, le suma su fuerza y compara el resultado con una tirada idéntica por parte del monstruo. Esa diferencia son los puntos de voluntad que uno u otro perderán. A priori es de lo más sencillo, pero los enemigos tienen la suerte de poder sumar los valores de sus dados si comparten el mismo número. Para evitar ese desequilibrio a favor de los enemigos, será indispensable atacar en grupo y beneficiarse de los resultados de todos los jugadores. Aunque si todos permanecen unidos luchando a las puertas del castillo, ¿quién irá a buscar la hierba medicinal que se necesita para curar al rey? Es el tipo de dilemas en los que nos pondrán las cinco leyendas del juego básico.

5-hiding-in-the-mines

Porque el punto fuerte del juego, estableciendo una vez más la analogía con el mundo de los videojuegos, es que cada leyenda (cada nivel, si se quiere), es completamente diferente, nos propondrá tareas inesperadas y, lo que es más divertido aún, nos enseñará criaturas cada vez más feroces y objetos mágicos más poderosos.

FogTokenFanEsta estructura de misiones predefinidas es un arma de doble filo, porque aunque las leyendas tienen un componente aleatorio (en ocasiones hay que tirar dados para saber dónde aparece tal o cual objeto o monstruo), es bien cierto que una vez que nos las conocemos y las hemos superado, pierden un poco de gracia y su valor de rejugabilidad. Pero desde cuándo es un problema existiendo Internet, desde donde podremos descargar leyendas creadas por otros jugadores y, por qué no, inventar nuestras propias misiones y compartirlas con el resto del mundo.

Ningún juego es perfecto. Y si tuviese que ponerle una pega a Las leyendas de Andor sería que, en su intento por simplificar al máximo el reglamento e intentar explicar su mecánica mientras se juega, en ocasiones se hace difícil acceder a determinada información sobre las reglas. ¿Dónde explicaban cómo funciona esta casilla? ¿Era en la guía de inicio rápido o lo pone en el reglamento adicional? ¿Has mirado en la tarjeta de referencia de combate y en las losetas de ayuda de la primera misión? Se echa en falta un manual detallado, que profundice en algunas normas un tanto ambiguas y elimine muchas de las dudas que los jugadores novatos a buen seguro tendrán, sin tener que echar mano de las FAQ publicadas en Internet.

En cualquier caso, no podemos más que compartir la opinión del jurado del Spiel des Jahres, atribuyéndole la excelencia a Las leyendas de Andor, uno de los mejores juegos cooperativos de los últimos años, y una aventura de fantasía repleta de grandes hallazgos, bellas ilustraciones, sorpresas a cada paso y, lo que a un servidor más le satisface: un desafío intelectual que pocos videojuegos, ni siquiera los de estrategia, son capaces de sostener. Así que cuando percibamos fugas de jugadores que van de un sector a otro, buena parte de la culpa no se deberá a la crisis económica, ni a que los juegos de mesa son más baratos (paparruchas, los hay que cuestan 90 eurazos y más); se debe, simplemente, a que por fin se editan juegos tan buenos como éste.

Andor_HP_Art_01_01

Víctor Martínez

(Nota: Esta reseña fue escrita para el número de septiembre de la revista Nosolofreak, y publicada posteriormente en nuestro blog con permiso de los editores)

Categorías: Reseñas | Etiquetas: , | Deja un comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: